Para los que no están inmersos en la Industria del Software, al escuchar el concepto de “Fábrica de Software” piensan en un sistema serial, uniforme y replicable como el de hacer zapatos. Lo peligroso es que en éste grupo de gente no inmersa en la Industria están muchas veces nuestros Clientes que al desconocer nuestros procesos de desarrollo los demeritan. El Software es para mí, un trabajo intelectual y artesanal aún, me decía precisamente ésta semana un Líder de Proyecto que en sus 40 años de desarrollar Software jamás había hecho un Proyecto o mantenimiento igual a otro, lo que me dio la idea para éste artículo para ustedes, ya que si bien, la naturaleza del desarrollo se puede parecer siempre hay circunstancias que hacen cada Proyecto diferente uno del otro. Entre las variables más críticas se encuentran: las sorpresas que aparecen en fases tardías del desarrollo, la combinación de formas de ser de los involucrados, la experiencia de los diseñadores y desarrolladores, la criticidad del software para el cliente y la experiencia de las áreas comerciales para no arriesgar la rentabilidad y poner en riesgo la permanencia de la Fábrica en el Mercado. Las anteriores solo son las variables más críticas, falta sumarle todas las demás variables que pueden haber que en conjunto sin control pueden convertirse en críticas también. Los modelos de Fábricas de Software pueden impulsar mucho a México, ya que podemos traspasar fronteras y traer más riqueza para nuestros profesionistas y por ende para el País si hacemos el BOOM a nivel internacional. ¿Qué se requiere para que hagamos el BOOM? Hay varios jugadores importantes a los que todavía México no rebasa pero ya está cerca de ellos: India, China, Irlanda, Canadá. Para podernos acercar más hasta rebasarlos necesitamos mejorar el time-to-market y la Calidad del desarrollo. Irónicamente mientras México pierde plazas laborales, necesita más gente estratega del software y desarrolladores capacitados, para poder convertir esta ironía en una ventaja competitiva necesitamos invertir en Capacitación. Esta inversión se debe aplicar en los siguientes niveles: Individual: Buscar fortalecer nuestras competencias a través de libros, ejercicios, foros, asistencia a conferencias, cursos presenciales, cursos e-learning. Iniciativa Privada: Que las empresas busquen fortalecer las competencias de su gente. Apoyo del Gobierno: Dado el gran potencial con que cuenta México para desarrollar esta industria, la Secretaría de Economía, en coordinación con organismos empresariales y empresas del sector, diseñó el Programa para el Desarrollo de la Industria del Software (PROSOFT). PROSOFT necesita crecer y retribuir la inversión actual. Prosoft sin la iniciativa individual no va a alcanzar sus objetivos: Unámonos y hagamos crecer a nuestro país. No cualquier desarrolladora puede convertirse en una Fábrica de Software, he visto como se confunde el “en mi empresa ya desarrollamos” con “podemos hacer una fábrica de software” porque viendo el potencial que tienen las fábricas se piensa que si una empresa tiene un grupo de desarrolladores y nada más contrata muchos desarrolladores y becarios para hacer una fábrica, no crean procesos de desarrollos, ni estándares y pues obviamente: truene seguro. Vamos a analizar este “truene seguro” contestando la pregunta ¿Qué pasaría si éste tipo de desarrolladoras, en lugar de hacer software hicieran zapatos? Pues bien, en primer lugar, cada quien tendría una idea de cómo se haría el zapato pero ninguna de esas ideas se validaría con el Cliente entes de empezar. Al principio se determinaría que el zapato necesita 20 componentes pero al ya estar avanzando en el proceso se darían cuenta que eran 40, que cobraron de menos su maquila y aparte tendrían que empezar de nuevo.
Ya avanzados en el proceso de fabricación, el cliente diría “Al zapato que te pedí, le quiero hacer unos ajustes pequeños, ponle tacón más cuadrado firme y de menor altura y algo para que me tape el frío de los tobillos y las pantorrillas”, a lo que el Líder de la Fábrica contestaría “Pero Señor, eso no es un par de zapatos ¡es un par de botas!” y el Cliente emocionado diría “Pues claro, eso es lo que quiero, unas botas”….. y a volver a empezar el proceso sin alterar las fechas que ya se tenían comprometidas. Al pasar por el área de pruebas, el Líder le diría al encargado de las pruebas “no hay tiempo de que pruebes las dos botas, solo prueba una y rápido porque ya los tengo que entregar”, así que empezaría el proceso de pruebas dándose cuenta que el tacón se despega después de 25 pasos, al darle el informe al Líder éste se enojaría pues a quien se le ocurre encontrar ese tipo de errores cuando ya se tiene que entregar el producto, le mandaría a poner más pegamento al tacón y bueno, después de que de 25 pasos el cliente ya llamará para reclamar pero mientras tanto, ya se la habrá hecho la entrega. Lo anterior no sería una Fábrica de Zapatos ni de Software, sería una Fábrica de Problemas y eso no necesita el mercado, necesita un esfuerzo consciente y dedicado que pueda crear Fábricas de Software sólidas. Seamos parte del BOOM: Necesitamos Procesos que provoquen la calidad en cada paso.
Necesitamos Capacitación.
Necesitamos trabajar en equipo.
Necesitamos ser mejores que otros países, en lo individual y por ende en lo colectivo. Ya vamos a paso firme, colaboremos todos para no perderlo. |